Bajo el nombre de “Despecho Tour”, los hermanos Jesse & Joy no solo ofrecieron un recital de éxitos; construyeron un puente emocional donde la nostalgia mexicana y el fervor costarricense se fundieron en una sola voz.
La jornada comenzó con un guiño necesario al talento local. Mau Madriz asumió el reto de caldear los ánimos a las 6:30 p.m., entregando un set de 30 minutos que reivindicó la calidad de la manufactura musical tica. Fue el preludio perfecto para lo que vendría dos horas después.
A las 8:30 p.m., el misterio se apoderó de la tarima. Entre estructuras que jugaban con la perspectiva, el dúo emergió al ritmo de “Ay Doctor”, una declaración de intenciones que puso a vibrar hasta el último rincón del anfiteatro. Sin dar respiro, encadenaron “Esto es lo que soy” y “Digas lo que digas”, dejando claro que su dominio escénico sigue intacto.
Sin embargo, el verdadero giro de guion —y lo que separó este show de cualquier otro— ocurrió cuando el pop cedió su trono a la tradición. La irrupción del Mariachi Perla Florence transformó el recinto en una vibrante plaza de Ciudad de México. Con un popurrí ranchero que incluyó joyas como “Si nos dejan” y “Volver Volver”, los hermanos honraron sus raíces, regalando un momento de intimidad acústica que erizó la piel de los asistentes.
El cierre fue un viaje sin retorno a los himnos que han marcado generaciones. Entre el dolor de “La de la Mala Suerte” y la explosión cósmica de “Espacio Sideral”, Costa Rica confirmó que su romance con Jesse & Joy no es una moda pasajera, sino un lazo inquebrantable que ya cuenta los días para su próximo reencuentro.




Leave a Reply