
Escazú suma a su inventario gastronómico un concepto que desafía la rigidez de los horarios. Ubicado estratégicamente en Metro Plaza, Café Kokoy no se presenta como una simple cafetería, sino como un camaleón culinario capaz de mutar según la necesidad del comensal: desde el refugio matutino para un café de especialidad hasta el punto de encuentro para un cóctel al finalizar la jornada.

La columna vertebral de su cocina es el waffle, pero reinterpretado bajo una óptica de autor. Mientras la mayoría de los establecimientos locales limitan este plato al desayuno, en Kokoy se transforma en la base de una hamburguesa con carne Angus premium, fusionando el dulzor sutil de la masa con la intensidad de la proteína. Esta audacia se extiende a su repostería, con versiones de pie de limón y frutos rojos que ya compiten por el favoritismo del público.
Innovación en la taza y la copa
El diferencial de este nuevo espacio también reside en su laboratorio de bebidas. Lejos de la oferta convencional, la carta destaca por sus colores y beneficios funcionales: matcha azul, café rosado y leche dorada son los protagonistas de una barra que busca atraer tanto a la generación foodie como a quienes buscan alternativas saludables.

Para el sector corporativo que rodea Metro Plaza, el local ha diseñado una logística práctica con su plato del día y paninis de alta gama, como el de lomito con arúgula, optimizando el tiempo del almuerzo sin sacrificar la frescura de los ingredientes.
Al caer la tarde, la atmósfera se transforma. La iluminación y el ritmo del local dan paso a una faceta de mixología clásica, donde el Espresso Martini y el Aperol Spritz se posicionan como el cierre ideal para el after-office escazuceño.
Con un horario extendido de lunes a domingo, Café Kokoy se establece como un ecosistema donde el sabor y la funcionalidad convergen con naturalidad.

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