
La mística que une al público costarricense con las leyendas del pop latino vivió una de sus páginas más memorables en La Sabana. El Estadio Nacional se transformó en el epicentro de una fiesta colectiva gracias al esperado regreso del cantante puertorriqueño Chayanne, quien trajo al país su aclamada gira internacional denominada Bailemos otra vez. Bajo un clima fenomenal que arropó la velada, miles de seguidores abarrotaron el recinto para constatar la vigencia de un romance artístico que trasciende generaciones.
Una tradición en primera fila
La expectativa se sentía desde tempranas horas en los alrededores del reducto, pero la verdadera energía se concentró en las zonas preferenciales. Como ya es una tradición inquebrantable en cada visita del boricua, el Club de Fans Oficial Las Ticas Chayanne tomó su lugar de honor.

Otro de los grupo de seguidoras, autodenominadas “Las Chayanneras”, se reúne fielmente en cada concierto para inyectar su propia pasión, convirtiendo la primera fila en un hervidero de pancartas y una lealtad que el propio intérprete reconoce y agradece desde el escenario.
Vistiendo inicialmente un impecable conjunto negro de cortes ajustados, el artista mantuvo una conexión humana absoluta. La descarga rítmica inició con un potente popurrí que entrelazó temas como “Salomé“, “Boom Boom“, “El centro de mi corazón” y la infaltable “Provócame“. Uno de los momentos más íntimos de la velada ocurrió durante el set en acústico, donde al interpretar el clásico “Completamente enamorados”, el boricua desató la locura al confesarle a la audiencia un directo “Estoy enamorado de ustedes”.
Tras un cambio estratégico a una camisa azul que mantuvo la sofisticación, llegaron éxitos como “Si nos quedara poco tiempo” y “Te amo y punto“. El cantante acortó distancias físicas con el público al exclamar un emotivo “Estoy al ladito de ustedes”, aprovechando para enviar besos a todas las mamás costarricenses presentes y a sus hijos.
Una bachata y una “selfie” inolvidable
El bloque final desató la euforia definitiva. Una afortunada asistente del público cumplió el sueño de subir al escenario principal para bailar de cerca en “Bailando Bachata” y congelar el momento para la posteridad con una fotografía tipo selfie junto al artista. Un viaje sonoro concluyó de forma magistral con la solemnidad institucional de “Tiempo de Vals” y una vibrante y enérgica ejecución del clásico “Torero“.
Chayanne demostró por qué ostenta un título indiscutible en la realeza del pop en español. Su capacidad para sostener un espectáculo de alta exigencia física junto a la devoción de su público evidencia que su legado en Costa Rica permanece intacto.

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