
La restauración de ecosistemas degradados por la actividad agrícola intensiva marca el rumbo de la infraestructura costera moderna. En el marco del Día Mundial del Ambiente, el proyecto Místico Beach Community & Resort expuso su modelo de planificación territorial. El desarrollo inmobiliario abarca una superficie total de 350 hectáreas en el Pacífico Central del país. Los criterios técnicos de la corporación asignaron más del 54% del terreno a esquemas estrictos de conservación. La propuesta resguarda humedales, lagos artificiales y corredores biológicos colindantes con el Refugio de Vida Silvestre Playa Hermosa.
“En Místico creemos que el desarrollo en zonas costeras debe avanzar de la mano con la protección del entorno natural. Nuestro objetivo es demostrar que es posible crear espacios donde las personas convivan con la naturaleza de manera responsable, promoviendo la biodiversidad y el respeto por ecosistemas tan valiosos como los de Playa Hermosa”, señaló Carlos Quesada, director de Místico.
La fauna silvestre recupera su hábitat natural tras décadas de ausencia
Esta propiedad funcionó durante múltiples décadas como un extenso cultivo comercial de arroz con suelos explotados químicamente. La transformación del entorno natural hacia la sostenibilidad ambiental ha sido radical y debidamente documentada por especialistas.
“Como parte de nuestro enfoque sostenible, en Místico incorporamos infraestructura con energía solar en las áreas comunes, contribuyendo a la reducción del consumo energético y al uso de fuentes renovables. La propiedad también protege más de 600 metros de frente a la zona marítimo-terrestre, colindante con el Refugio de Vida Silvestre Playa Hermosa – Punta Mala, así como cinco ríos que atraviesan el terreno, lo que refuerza su valor ecológico y nuestra relación directa con los ecosistemas del Pacífico Central”, agregó el señor Quesada.
La estrategia de reforestación contempló la siembra de 30 hectáreas con especies maderables nativas de la región. Los biólogos introdujeron árboles de guanacaste, roble de sabana, cenízaro y almendro para ofrecer alimento a la fauna. El diseño vial incorpora 30 kilómetros de senderos ecológicos dedicados a la movilidad peatonal, ciclística y ecuestre. El complejo opera con infraestructura basada en energía solar para mitigar el consumo eléctrico de las áreas comunes. La administración protege además cinco cuencas de ríos internos y 600 metros de frente marítimo directo.
El proyecto cuenta con viabilidades ambientales aprobadas por los ministerios competentes desde el periodo anual 2009. Las iniciativas privadas de crecimiento ordenado resultan vitales en regiones costeras con fuerte expansión residencial y turística. La planificación territorial responsable consolida la conservación biológica como el eje transversal del valor inmobiliario contemporáneo de Costa Rica.

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