
El asfalto italiano de Misano fue el escenario de un fin de semana agridulce pero cargado de adrenalina para el piloto costarricense Evan Michelini.
En el arranque de su segunda temporada en la Fórmula 4 europea, el tico demostró que tiene el ritmo para pelear en la parte alta, enfrentando los desafíos mecánicos y los accidentes con la madurez de un veterano.
Remontada y drama en la pista
La jornada del sábado comenzó con señales positivas. Michelini, partiendo desde posiciones rezagadas en la carrera 2, logró una remontada espectacular que lo llevó a coquetear con el podio, alcanzando momentáneamente la tercera posición de su categoría antes de finalizar en un sólido séptimo puesto. Sin embargo, los problemas de tracción tras un safety car empezaron a complicar el balance de su monoplaza.
El domingo, la suerte le dio la espalda. Mientras luchaba por recuperar terreno en la carrera 3, un choque en los instantes finales lo envió al fondo de la parrilla, dejándolo fuera de combate para la última prueba del fin de semana.
El domingo, la suerte le dio la espalda. Mientras luchaba por recuperar terreno en la carrera 3, un choque en los instantes finales lo envió al fondo de la parrilla, dejándolo fuera de combate para la última prueba del fin de semana. “Fue un fin de semana duro; vi que tenía ritmo, pero así son las carreras. Hay que aprender y mejorar”, comentó Michelini con la mirada ya puesta en Vallelunga.
Una visita desde el “Paddock” de Mercedes
Pero no todo fue drama técnico. El paddock se llenó de emoción cuando Evan recibió una visita de lujo: Andrea Kimi Antonelli, la joven estrella del equipo Mercedes de Fórmula 1.

Antonelli, hijo del preparador de Michelini, compartió consejos y motivación con el costarricense en un gesto que subraya el nivel del entorno en el que Evan se está puliendo.
Tener el respaldo visual y moral de una de las figuras más prometedoras del automovilismo mundial es, sin duda, un combustible extra para el tico.
Michelini no solo está sumando kilómetros; está ganando respeto en el campeonato más competitivo del mundo en su categoría.
A pesar del choque, el mensaje es claro: el ritmo está ahí. Con el apoyo de la afición costarricense y la mirada de los grandes del automovilismo sobre él, el “proceso Italia” de Evan sigue quemando etapas con una proyección envidiable.

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